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amor e liberdade (por Duplà)

«Gesto supremo del amor es el don de la vida, que es también el acto supremo de la libertad. No hay auténtico amor que no sea libre. Refiriéndose a esta libertad madura, san Agustín formuló el célebre dicho: ama et fac quod vis.»

LIBERTAD Y AMOR

El significado de la libertad aparece con mayor claridad en relación con el amor. El acto supremo de la libertad es el amor, y no se puede hablar de auténtico amor si éste no es libre. De hecho, no hay amor sin libertad. El hombre no puede realizarse plenamente si no es en el don de la comunión.
El amor es, por lo tanto, el contenido fundamental de la libertad. Libertad y amor no son etapas sucesivas de un proceso, porque son inseparables. La libertad comienza allí donde comienza el amor, y el amor donde comienza la libertad. No se puede pensar que el hombre libre deba elegir entre amor e egoísmo: el hombre que no ha escogido el amor no es libre; y quien escoge el egoísmo no es libre; el hombre que decide hacer aquello que quiere, en realidad sólo aquello que quieren fuerzas externas o internas, que no son él mismo. El egoísmo es una forma de dependencia alienante, incluso cuando se presenta en nombre de la libertad. Dependencia de los instintos, a los que se da rienda solta, por los cuales se es manipulado y atropellado. Dependencia también de los demás; paradójicamente el egoísta que tiende a sbyugar a los otros es, en realidad, esclavo de sí mismo. El, que siempre espera recibir sin dar, tiene necesidad de los demás y se expone al fracaso. En camnio, quien ama se encuentra frente a los demás en una postura de donación, y por eso respecto a ellos se encuentra en un estado de profunda libertad. Se llega assí a la afirmación cristiana de la centralidad del amor. No se puede amar sin ser uno mismo y sin elegir al otro. Querer el bien del otro no significa imponerle un elemento externo, sino promover su libertad. Sólo quien ama la libertad del otro, ama verdaderamente.
Quiero que tú seas. "Amar quiere decir querer que el otro sea, sea plenamente". Afirmar al otro y enaltecerlo en su ser es el verdadero signifcado del amor "El amor- dice M. Nédoncelle - es una voluntad de enaltecer. El yo que ama quiere, en primer lugar, la existencia de Tú". Todo amor auténtico es incondicionado, desinteresado y fiel. Incondicionado quiere decir que se dirige hacia el otro no por aquello que tiene, sino por lo que es. Desinteresado, es decir, no busca el propio bien con detrimento de la otra persona. El amor es, además, fiel a una persona concreta: no se trata de una fidelidad abstracta y vacía.
el amor es la realización más completa de las posibilidades del hombre. Estas encuentram en el amor la plenitud más grande del propio ser. "El amor, -dice Wojtyla - es el acto que realiza del modo más completo la existencia de la persona." Es necesario, sin embargo, que el amor sea auténtico. El uso actual, que con frecuencia reduce el amor sólo a la forma de contacto afectivo o sexual, minusvalora las formas del verdadero amor.
Parece que la libertad precede al amor, dade que una relación de amor depende de una elección libre. En realidad, ninguna libertad puede ser aunténtiva fuera del contexto de una relación de amor. Para llegar a la madurez de a libertad, el hombre debe pasar a través del amor. El amor, como reconocimiento y elevación de la otra persona, es el verdadero campo de la libertad. El amor es, por lo tanto, el signo de la madurez humana y el ambiente donde madura la libertad. Un hombre que no vive un verdadero amor en su vida, no puede considerarse un hombre completo y verdaderamente libre. Por otro lado, la certeza de ser amado no deja de ser necesaria para una vida verdaderamente humana. El amor desea ser reconocido.

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